sábado, 7 de noviembre de 2009

Vocación validada junto a la integración tecnológica

Esta semana, específicamente este martes 3 de noviembre, tuve la grata oportunidad de presentar mi clase sobre el tema: La Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, en el curso de Educación Cívica en la Escuela Superior Medardo Carazo, en el pueblo de Trujillo Alto. La experiencia fue fenomenal. Invertí mucho tiempo, dedicación y entusiasmo en la preparación de la misma. Le impartí detalles, que de seguro sabía, animarían a los estudiantes. Obviamente usé como base la tecnología, pero no hice de ella sustitución a mi deber y responsabilidad de educar. La tecnología no sustituye la enseñanza, sí la nutre. La presentación corrió muy bien. Siempre tuve en mente plan B y C. Aunque hubo sus contra-tiempos, estaba prevenida ante ello y todo transcurrió como debía ser. Este grupo al cual atendí es uno particular. Su particularidad y su reacción fue lo más que me hizo, luego de experiencia, irme motivada. Estos chicos fueron desertores escolares y al darse cuenta de la importancia de la educación han decidido retornar a sus estudios y culminar así su cuarto año. Algunos inclusive, expresaron sus deseos de continuar estudios universitarios. Sigo creyendo firmemente que un buen maestro puede motivar positivamente a sus estudiantes a seguir rumbos altos en lo académico, además de fomentar hombres y mujeres de bien y de aportación social, espiritual y económica. Definitivamente, la tecnolgía es una herramienta útil e importante en nuestros tiempos pedagógicos. Ayuda a captar más aún la atención del estudiante mientras se fomenta la creatividad sin dejar a un lado el proceso analítico. Se trabaja, como muchos expertos opinan, el hemisferio izquierdo y derecho del cerebro; la parte lógica y creativa. Aunque se nos repite lo difícil que están los estudiantes y lo poco que contribuye el sistema, podemos motivarnos a nosotros mismos como maestros, porque siempre habrán estudiantes que nos agradezcan con sus sonrisas y con sus rostros iluminados, el que creamos en ellos y les mostremos respeto al presentarles una clase variada, interesante, bien preparada y que integre tecnología. Motivémonos; todavía hay estudiantes que quieren aprender. ¿Habrán maestros que quieran enseñar?

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