
Esta fue la consigna que se oyera durante la pasada asamblea estudiantil en la Universidad de Puerto Rico recinto de Río Piedras, este pasado lunes 28 de septiembre en el Teatro de dicho recinto. Los estudiantes estuvieron haciendo acto de presencia tanto para apoyar la causa de la Hermandad de Empleados Exentos no Docentes, levantar reclamo en contra de una futura privatización, hacer sentir el descontento hacia la implantación de la ley #7 de Emergencia Fiscal, la cual afecta de forma directa o indirecta al primer centro docente del país. Como ya bien se ha señalado, la universidad ha confrontado un recorte en su presupuesto lo cual ha afectado la contratación de profesores y personal en general, para los cursos y servicios necesarios en la población estudiantil. Además esta muestra pública de reclamo, hace tangible la voz estudiantil en medio de tiempos difíciles en lo económico, político y social. Muestra al país y al gobierno, según muchos opinan, que los estudiantes no están enagenados de las realidades que atraviesan sus compatriotas día a día. Si bien es cierto que cuando se anuncian paros o huelgas en el recinto, para algunos se convierte en una oportunidad para adelantar trabajos universitarios, ir de compras o simplemente descansar en el hogar no deja de ser menos cierto que para un número considerable de estudiantes la huelga es una manifestación de que los estudiantes están interesados en el mejor bienestar y curso de su pais. La lucha siempre será esa herramienta clave para obtener derechos o perpetuarlos. Lo que aún no me queda claro, es si todavía este tipo de mecanismo para reclamos mantiene su vigencia y poder. A parte de las huelgas, ¿qué otra herramienta de lucha pudiéramos utilizar? No sé. Cuando veo tanto descontento en todas partes, en todo el pueblo me preocupa pensar en esto. ¿Cuál será el próximo paso si el gobierno no cede ante una huelga? ¿A qué segundo mecanismo de lucha se acudirá? ¿Qué estaremos dispuestos a hacer por obtener nuestros reclamos? Aparentemente al gobierno actual no le interesa escuchar y mucho menos ceder. Solo resta observar y esperar que la consigna de este pasado 28 de septiembre siga latente y no mengüe: ¡Lucha sí, entrega no!


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